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Posibilidades y miseria

  • Leo
  • 8 oct 2018
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 5 abr

Tanto por explorar, inmenso nuestro planeta y el universo. Complejo (que no complicado). Y cómo nos cuesta convivir como especie. ¿Le costará tanto a otras especies?

Lo curioso es que muchos humanos logran convivir, pero unos cuantos que ejercen el poder, controlan (a su vez controlados y determinados históricamente) las condiciones que determinan el comportamiento de la mayoría. De tal modo, parecen unos cuantos (determinados) controlando las condiciones que determinan la conducta de la mayoría (que se cree auto-determinada, y eso resulta cuanto más irrisorio), a pesar que algunos, optan por otras vías y se comportan fuera de lo común, fuera de la norma.

El asunto es que la conducta de aquellos muchos, afecta el sistema (el eco-sistema si se quiere) y termina afectando, perjudicando a todos. Unos pocos, que históricamente se han apropiado de los recursos (unas veces violentamente y otras a través del lenguaje) ponen a trabajar a su servicio a grandes cantidades de humanos, quienes dan forma a sus vidas y a las de sus generaciones en torno a estas condiciones impuestas. La mayoría dedica sus vidas a la producción de recursos para la minoría y con las sobras que les quedan, articulan su propia vida. El tiempo, el esfuerzo, la vida, al servicio de unos pocos con recursos.

Vidas estructuradas para que otros vivan bien. Como diría Eduardo Galeano, la riqueza (históricamente) de unos a costa de la pobreza (el robo) de otros. Y esto sucede a cualquier escala. Me resulta sumamente interesante (y triste) observar que como especie podríamos vivir muy bien, en las mejores condiciones, vaya que sí, pero lejos de esto, por ejemplo en Colombia, el sistema de salud es un caos, la educación está siempre al final de la cola, las carreteras son miserables, el sistema de transporte público es indignante, la seguridad es una porquería, la administración de los recursos es desastroza, una verguenza, a los administradores no les importa.

Hacia donde se mire en la ciudad hay inconsistencias, contradicciones, basta con ver a los policías infringiendo la ley, a los agentes de tránsito parqueando en lugares "prohibidos", a los obreros trabajando sin la seguridad más básica, en fin.

Podríamos vivir en las mejores condiciones, pero vivimos en un chiquero, en ciudades caóticas, en donde a los administradores de los recursos les importa 5 las prioridades o no están preparados para esos cargos o se roban esos recursos que se les ha encomendado administrar.

Podríamos vivir en las mejores condiciones de toda la historia pero necesitaríamos amplias transiciones comportamentales, incluyendo amplios cambios linguisticos, para que nuestro principio rector fuera la sostenibilidad de la vida, simple, sencillo, no solo nuestra sostenibilidad como especie, sino la sostenibilidad del Cosmos, desde lo más macro que podamos concebir, hasta lo micro, las ciudades, las comunidades, los hogares.

Triste contemplar a una sociedad con amplias posibilidades pero que se comporta de esta manera que nos tiene al borde de la extinción, al borde de la desigualdad, de la vanalidad, de la miseria, del hambre, de la violencia, del pisoteo de la dignidad y de la vida.

Triste contemplar que aunque algunos se distancien de estos estilos de vida, no es suficiente, dado que el peso del comportamiento y del control de estímulos de unos cuantos es suficiente para destruir lo que pertenece a todos, en realidad a nadie, dado nuestro temporal paso.

 
 
 

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