DifuPsa y confuPsa
- Leonardo
- 19 may 2019
- 4 Min. de lectura
Psicología, unas cuantas sílabas, una palabra, para referirse a una multiplicidad de cosas, por llamarlo de algún modo lo suficientemente amplio e incluyente. Encontramos bajo ese término desde el uso más común y coloquial hasta lo más técnico y especializado, y además, muchas veces en un mismo lugar, en una misma persona. Y es que las expresiones "yo quería ser psicólogo" o "es que yo también soy psicólogo" (dicho por alguien sin estudio pero que presume de dar consejos o de persuadir a otros) abundan y asimilan la Psicología a algo que cualquiera cree poseer, entender, dominar o quizá practicar en sus ratos libres.
Un área difusa y confusa, es lo que encuentra quien opta por estudiarla (diría que una gran cantidad sin la más básica claridad de lo que se encontrará) y quizá son pocos los que una vez graduados han despejado un poco esa turbulencia. Quizá un centro de comercio sería una analogía interesante de cómo veo la Psicología, un sitio donde confluyen muchos, cada uno afirma que lo suyo es lo mejor y critica al de al lado, donde muchos van corriendo, otros de afán, a veces poco se entiende por tanto ruido que se genera, hay intercambios, las personas viven de ello, se sostienen, pero en últimas, cuando todo pasa, cuando el comercio ha cerrado, solo queda silencio, desorden, basura y quizá nadie logre dar cuenta de lo que allí ha ocurrido unas horas atrás.
No es bueno el panorama como lo veo para la Psicología, al menos la colombiana (quizá la latinoamericana), considero que es una de las áreas más inservibles, y ello duele escribirlo, pero me resulta irrelevante, no porque lo sea, sino por su lugar en esta sociedad. Y digo que el panorama no es bueno, porque tal y como ocurre con los sistemas de gobierno, no parece que esté mejorando, ¿por qué? entre otras cosas porque a la base hay cantidad de mercaderes, super-especializados, super-expertos, pero que carecen de todo criterio filosófico y científico, personas de superficie, que no se han tomado la tarea de formar bases y que han asumido lo que bien les ha convenido para desempeñarse.
Cosas ridículas ocurren, puedes estudiar Psicología a distancia, desde la comodidad de tu casa, puedes trabajar todo el día y llegar en la noche a leer un par de horas y sentirte satisfecho con ello porque estás progresando. O puedes estudiar semi-presencial, tomas algunas horas de tu semana y las dedicas a estudiar. Se confunde inclusión con mediocridad.
Atención: la Psicología requiere tiempo completo, no es un asunto de ratos libres, para ello, hay otras tantas actividades. Claro, ello no significa que quienes cursan esos estudios en modalidad presencial realmente se dediquen a estudiar, vaya que se encuentran personas desubicadas en las aulas de clase, perdiendo su tiempo, perdiendo sus vidas.
El planeta se deteriora como nunca, en especial por la acción humana, la sociedad del homo sapiens repite errores, repite errores, y se acostumbra a lo que le den, a como la pongan, a como la entierren. ¿Y los psicólogos? Al menos en el panorama no figuran, cada vez son más, en una ciudad pequeña como Bucaramanga (Colombia), hay nueve facultades de Psicología, que cada semestre titulan cientos de nuevos Psicólogos, al menos 400 cada año, cuatrocientos. ¿Y dónde están? El mercado los consume, las empresas los toman (cuando no se quedan desempleados o dedicándose a algo diferente), les pagan lo que les da la gana y allí desaparecen, amalgamándose con una sociedad que les hace parte de ella, no porque alguna vez hayan dejado de serlo, solo que lejos de afectarla de manera significativa a partir de su educación, se ajustan a ella y legitiman sus prácticas culturales ahora con un nuevo título otorgado por una institución universitaria.
Resulta ridículo encontrar hoy en día tantos que se sumergen en debates ya superados, que se sienten importantes con ello, y que encuentran en la crítica un lugar cómodo para no argumentar algo mejor. Y a riesgo de encontrarme en ese grupo de personas, quiero señalar a la Ciencia como la opción, eso sí dejemos en las universidades de presentar la Psicología que se enseña como si fuera ciencia, cuando mucho de lo que allí se presenta carece de todo rigor y solo se valida mediante el viejo método de la autoridad y recurriendo a ese rezago que la historia ha dejado a la educación, dándole ese matiz de institución militar, donde de manera oculta o abierta se sanciona a quien contradice.
Dejemos de pintar eso como una ciencia y presentemos abiertamente lo que estamos enseñando, que quede claro qué de lo que se enseña cuenta con criterio científico y qué no, dejemos de englobar todo como la ciencia de..., y seamos claros.
Hagamos visible además, la opción científica de la Psicología y mostremos el camino a quienes deseen optar por ella. No digo que bajo la palabra Psicología deba incluirse solo la ciencia, pero sí que seamos claros, qué opciones cuentan con ese criterio y cuáles no, de manera que quien cuente con el título de Psicólogo, no será científico que estudia nada, será alguien que se ha formado en esa difusa y confusa área a la que me refería. Ahora bien, el Psicólogo que ha optado por la ciencia, se presentará como tal y dará cuenta de ello en su ejercicio básico o aplicado.
Resulta alentador encontrar estudiantes con criterio claro, buscando el camino de la ciencia desde la Psicología, no lo tienen fácil, esa sociedad que pretenden explicar, predecir y controlar, y de la que hacen parte, esa misma sociedad les limita, les condiciona, los educa, los titula y los castiga.
A esos estudiantes, mis respetos y ánimos para seguir en el camino, la Psicología se respira, se bebe. Cierro con esta expresión de un Psicólogo: “cuando encuentres algo interesante, deja todo lo demás y estúdialo”.


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